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domingo, 10 de mayo de 2020

mayo 10, 2020

Atacama, mucho más que un desierto

El desierto de Atacama, ubicado al norte de Chile y compartiendo frontera con el sur de Bolivia y Argentina, es el desierto más árido del planeta. Este enorme desierto además es considerado como el mejor sitio del planeta para observar el firmamento, pues su altura respecto al nivel del mar, la escasa nubosidad y la escasa contaminación lumínica hacen de él un lugar idóneo para ello.



Después de recorrer el Salar de Uyuni durante tres días, llegamos al paso fronterizo de Hito Cajón, donde una vez realizados los trámites pertinentes, pudimos entrar por fin en territorio chileno.
Durante el trayecto en bus, las vistas a nuestro alrededor eran formidables y claramente se notaba que estábamos descendiendo en altura. Ante nuestro ojos la inmensidad del desierto. Nos dirigíamos hacía la pequeña localidad de San Pedro de Atacama, situada a  unos 2.400 m.s.n.m, y nuestro punto de partida para conocer este maravilloso desierto. Y digo maravilloso desierto, porque tras conocer el Salar de Uyuni, creía que este desierto no me sorprendería. ¡Obviamente me equivoqué!

Mi experiencia en Atacama
San Pedro de Atacama es una pequeña y tranquila localidad. Es agradable pasear por sus callejuelas, entre casas de adobe. En la Calle Caracoles, su calle principal, es donde se encuentran casi todos las agencias turísticas. Prácticamente todas ofrecen las mismas actividades, aunque el precio suele diferir de unas a otras. 

Hay que tener en cuenta que en ciertas excursiones la altura juega un papel importante, por lo que debes estar preparado para ello. En nuestro caso, como previamente habíamos visitado el Salar de Uyuni, la altura para nosotros no era un problema.

Dada la gran cantidad de actividades que puedes hacer en este inmenso desierto podrías estar una semana y no te aburrirías. Pero claro, nosotros solo pasaríamos tres días, así que nos decantamos por realizar las excursiones más típicas y aquellas que creímos que nos gustarían.


Valle de la Luna
Es el lugar más visitado en Atacama por los turistas y es sin duda el que más me sorprendió. Recibe este nombre por su paisaje árido y silencioso, que se asemeja a la superficie lunar. 
Se encuentra situado muy cerca de San Pedro de Atacama, en la zona de la Cordillera de la sal, y obviamente encontramos sal en este valle, además de una gran duna de arena y grandes formaciones rocosas desde donde apreciar la belleza del entorno.







Geysers del Tatio
Este atractivo se encuentra al norte de San Pedro de Atacama y es el tercer campo geotérmico más grande del mundo situado a 4.300 m.s.n.m, en la Cordillera de los Andes.
Para presenciar este maravilloso espectaculo tendrás que madrugar bastante, ya que la mejor hora para ver la actividad de las fumarolas es entre las 6 y 7 de la mañana, cuando la temperatura es bajo cero.
Para visitar este lugar se debe tener en cuenta varias precauciones, como por ejemplo conservar una distancia prudente al acercarse a los geysers, no oler ni inhalar las emanaciones , y no olvidar llevar ropa de abrigo.
Cuando terminas de visitar los geysers, te ofrecen la posibilidad de tomar un reconfortante baño en las aguas termales que ofrece el Tatio.



Posteriormente, rumbo de nuevo a San Pedro de Atacama, se realiza varias paradas por el camino, para contemplar la belleza del paisaje, sus valles, su flora y fauna. También se realiza una parada en el poblado de Machuca, que apenas cuenta con una veintena de casas de adobe, donde puedes visitar la pequeña iglesia de San Santiago.
Los habitantes de Machuca se dedican al turismo y ofrecen artesanía andina y gastronomía típica como la carne de llamo y empanadas.



Llegando al pueblo de Machuca

Machuca-Iglesia de San Santiago


Laguna Cejar
En el  interior del Salar de Atacama visitamos la Laguna Cejar, unas lagunas de aguas saladas que se encuentran rodeadas de un hermoso paisaje. En estas lagunas puedes experimentar la sensación de flotabilidad como podrías experimentarla en el Mar Muerto, dada la alta concentración de sal de sus aguas.


La excursión también incluye la visita a los Ojos del,Salar, que son dos pozos de agua dulce en medio del desierto más árido del mundo y por último, la Laguna Tebinqinche, donde disfrutar de un rico aperitivo contemplando el bello atardecer en el salar.
Ojos del Salar
Laguna Tebinqinche
Atardecer en la Laguna Tebinqinche

Lagunas Altiplánicas y Mirador Piedras Rojas
En esta excursión nos adentramos en la Reserva Nacional de los Flamencos. El primer lugar que  visitamos fue la Laguna Chaxa, donde se puede ver las diferentes especies de flamencos existentes en la zona dando un tranquilo paseo por los senderos.
Antes de continuar con el tour, la agencia nos brindó un magnifico desayuno en este lugar. La verdad es que fue como un regalo poder desayunar en plena naturaleza, en un sitio tan tranquilo y manteniendo una amena conversación con las otras personas integrantes del tour.





Posteriormente continuamos visitando la Laguna Miñiques y Miscanti que se sitúan a 4.000 m.s.n.m, teniendo la suerte de poder una vicuñas bastante cerca de nosotros.
Continuamos la marcha hasta llegar al Salar de Talar, mas concretamente hasta llegar al Mirador Piedras Rojas, desde donde pudimos observar las hermosas tonalidades de este salar.




Salar de Talar


Antes de regresar de nuevo a San Pedro de Atacama, hicimos una parada en el pequeño pueblo de Toconao para visitar la Iglesia de San Lucas y su pequeño campanario construido en adobe y paja, ademas de visitar un pequeño taller de artesanía local.



Como ya mencioné arriba, optamos por realizar las actividades más típicas, que son las que os he mencionado, pero hay muchas más. Desde trekkings hasta tours astronomicos, pasando por el ascenso a volcanes como el Licancabur; ese volcán tan bonito que se aprecia desde muchos puntos del desierto.

Aún así, si te sobra algo de tiempo no dudes en alquilar una bicicleta y hacerte con un mapa para recorrer y perderte por los alrededores de San Pedro de Atacama. Con la bici llegamos hasta un poco más allá de Pukará de Quitor. No seguimos avanzando porque por la tarde teníamos programada una excursión. Pero eso sí, pasamos un rato divertido, y también mucho calor.



Al fondo, el volcán Licancabur

miércoles, 5 de febrero de 2020

febrero 05, 2020

Tour de 3 días por el Salar de Uyuni

El majestuoso Salar de Uyuni...


En medio de los Andes, al sur de Bolivia, se encuentra el mayor desierto de sal del mundo. Este sorprendente desierto ocupa una extensión aproximada de 12.000 kilómetros cuadrados y se sitúa a más de 3.500 m.s.n.m.
¿Quieres saber más? ¡Sigue leyendo este post!

Lo que debes saber antes de visitar el Salar de Uyuni 
El Salar de Uyuni es sin duda, otro de los destinos top que no deben faltar en tu visita a Bolivia. Si estás pensando conocer este increíble lugar, debes tener en cuenta que existen dos estaciones. La temporada seca y la temporada de lluvias. En la temporada seca te encontraras con temperaturas muy gélidas, pero con la posibilidad de adentrarte bastante en el salar y visitar la Isla de Incahuasi. Sin embargo, durante la temporada de lluvias es posible observar el efecto espejo del salar; el efecto óptico en el que confundes el cielo con la tierra.

No es posible recorrer el Salar de Uyuni por tu cuenta. Dada su extensión es fácil perder la orientación, por lo que la visita al salar debe realizarse siempre con una agencia y guía autorizados.
Los tours suelen ser 1 a 3 días. Pueden ser tour privados o compartidos. Pueden comenzar y finalizar en Uyuni o bien terminar en San Pedro de Atacama (Chile). Incluso hay ciertas agencias que ofrecen la posibilidad de ver el atardecer o amanecer en el Salar.
Dada la gran cantidad de agencias existentes, básicamente todas ofrecen más o menos lo mismo pero, hay algunas que tienen precios más elevados. Mi consejo es que busques por la web las agencias mejor valoradas y contrates el tour una vez llegues allí. 

¿Cómo llegar al Salar de Uyuni?
Para llegar a Uyuni, que así es como se llama la pequeña ciudad más cercana al salar, puedes tomar un bus o avión desde La Paz. En cuanto a buses, hay muchas compañías y frecuencias diarias a precios razonables, e incluso hay buses nocturnos muy confortables para realizar el trayecto.
Nosotros optamos por tomar un bus nocturno con la compañía Titicaca y puedo decir, que ha sido el mejor bus en el que he viajado en toda mi vida.

Mi experiencia en el Salar de Uyuni
Llegamos a Uyuni en un bus nocturno procedente de La Paz, y nada más bajarnos del bus, multitud de gente se acerca para ofrecerte sus tours. La verdad, es que es un poco locura. Yo me encontraba aún dormida, sin tomar café y los de las agencias no paraban... Calma y paciencia. 
En nuestro caso, elegimos la agencia Salty Desert Aventours para realizar el tour compartido de 3 días y dos noches, que finalizamos en San Pedro de Atacama.
El tour lo realizamos junto con otras cuatro personas. Un chico italiano, una chica danesa y otras dos chicas españolas. Todos ellos muy simpáticos, con los que pasamos tres días geniales.

Primer día
Durante el primer día del tour visitamos en primer lugar el cementerio de trenes. Como su propio nombre indica es un cementerio, y aquí descansan en abandono los trenes que antaño cargaban oro y plata entre Uyuni y Antofagasta, antes de que Bolivia perdiera la guerra contra Chile por el acceso al mar.


A continuación visitamos la pequeña población de Colchani para conocer el procesado de la sal, y justo después pusimos rumbo al salar.
Pasamos unas tres horas en él. Disfrutamos con el grupo sacando fotografías en perspectivas (es lo más típico que suele hacerse) y luego cambiamos de zona en el salar para poder apreciar el efecto espejo. ¡Fue lo que más me gustó del salar con diferencia!




Efecto espejo en el salar

                                           
                                                                 

Poco antes del atardecer, abandonamos el salar para dirigirnos a la pequeña población de San Juan, donde pasamos la noche en un hostal de sal.

Segundo dia
Sobre las 7.30 de la mañana abandonamos el hostal de sal para continuar con el tour. El día fue bastante intenso. Fuimos recorriendo paisajes muy diversos: el Salar de Chiguana, el mirador del volcán Ollague y las lagunas altiplánicas (Cañapa, Hedionda, Chiarkota).
Tengo que decir, que los drones están totalmente prohibidos en las lagunas. Nos encontramos la Laguna Cañapa con solo 4-5 flamencos debido a que el día anterior alguien usó uno de estos artilugios, espantando con ello a los flamencos.

Salar de Chiguana

Volcán Ollague

Laguna Hedionda

Flamencos en la Laguna Hedionda

El almuerzo lo realizamos, al aire libre cerca de una de estas lagunas. Soplaba mucho el viento, pero la verdad, ¡que importa eso cuando estás en un lugar tan sorprendente, donde apenas hay rastro de huella humana!

Tras finalizar el almuerzo continuamos visitando el Desierto de Siloli, el Árbol Piedra y la Laguna Colorada. Para acceder a esta laguna debes pagar el ticket de ingreso a la Reserva Nacional Eduardo Avaroa , e incluso puedes conseguir a modo de turisteada, que te sellen el pasaporte con el sello de la Reserva.
Según nos contó nuestro guía, el color blanco en la laguna se debe a la presencia de borax, y el color rojo se debe a la presencia de microalgas y de minerales como el hierro, pero para apreciarla de tal color es necesario que sople viento y haya sol, de lo contrario, la laguna se verá de color marrón.

Desierto Siloli

Bizcacha en el Desierto de Siloli

Árbol Piedra

Laguna Colorada

Tras visitar la Laguna Colorada, nos dirigimos hacía el refugio de Huayllajara para pasar la noche en este refugio básico. Con básico me refiero a que solo hay electricidad durante unas 3 horas y que no existe ducha caliente.

Tercer día
Este último día madrugamos mucho más aún. A las 5.30 de la mañana estábamos en el coche de camino a los Géiseres de Sol de Mañana. Hacía autentico frío en este lugar, pero lo bueno era que a continuación nos dirigimos hacía las aguas termales de Polques, donde pudimos disfrutar de un baño calentito viendo el amanecer.

Géiseres del Sol de Mañana

Termas de Polques

Continuamos el trayecto hacía el Desierto de Salvador Dalí, llamado así porque es similar a algunos paisajes pintados por el pintor español Salvador Dalí, y por último nos dirigimos hacía la Laguna Verde. Para ver la laguna de este color también es necesario que haya viento y sol, pero a diferencia del día anterior no tuvimos tanta suerte y vimos la laguna de color marrón.

Desierto Salvador Dalí

Laguna Verde 

Tras visitar la laguna, pusimos rumbo hacía la frontera con Chile, finalizando así el tour de tres días por el sur de Bolivia.

martes, 26 de noviembre de 2019

noviembre 26, 2019

Por segunda vez en el Lago Titicaca

El Lago Titicaca, como si de un mar se tratase....


Ubicado entre las fronteras de Perú y Bolivia, el Titicaca, es famoso por ser el lago navegable situado a más altitud del mundo y en él, conviven varias comunidades indígenas. Es un lugar tan asombroso, que sería un error no visitarlo si andas de viaje por uno de estos países. 

Después de conocer la parte peruana del lago, y decidir que mi siguiente viaje por Sudamérica sería Bolivia, tenía muy claro que quería poner de nuevo mis pies en el lago, pero esta vez en la parte boliviana. En concreto, en la Isla del Sol.

Tras pasar un día en la ciudad de La Paz, al día siguiente nos levantamos temprano para dirigimos a la estación de autobuses y tomar el bus que nos llevaría hasta Copacabana.
Nuestra suerte fue que el bus iba casi vacío, así que pude sentarme en la ventana y observar el maravilloso paisaje que íbamos atravesando.

Al cabo de unas dos horas, el bus paró y debíamos bajarnos de él para atravesar el Estrecho de Tiquina. Aquí no hay ningún puente, ni carretera que cruce de un lado a otro. De modo que todos los vehículos son transportados en grandes barcazas hasta la otra orilla, mientras que los pasajeros debemos tomar un pequeño bote para llegar hasta ella. Sería muy fácil construir un puente aquí, pero lo cierto, es que perdería parte de su encanto.

Nuestro bus listo para atravesar el Estrecho de Tiquina

Una vez atravesado el pequeño estrecho, continuamos durante una hora más el camino hasta Copacabana. Durante este trayecto lo pasé un poco mal, porque el bus empezó a ganar un poco de altura y además había algunas curvas, pero contaba con analgésicos y no dudé en tomar uno.

Agradecí enormemente llegar a Copacabana. Una vez que bajamos del bus, nuestra primera tarea fue acercarnos a una agencia para comprar el pasaje a la Isla del Sol y el pasaje de vuelta a La Paz. En cuanto resolvimos esto, nos sobraba algo de tiempo antes de tomar el bote a la Isla del Sol. Así que decidimos recorrer las calles del centro para visitar la Basílica de Nuestra Señora de Copacabana. Notamos un ambiente festivo en las calles porque estaban celebrando el carnaval.

Basílica Nuestra Señora de Copacabana

Basílica Nuestra Señora de Copacabana


                                                                                                                                 


A la hora acordada, bajamos la calle de la agencia en dirección al puerto encontrándonos con muchos más mochileros. Subimos al barco. Los mejores sitios ya estaban ocupados, así que nos toco ir sentados en la parte de arriba. Como hacía un sol esplendido tampoco me importo. Así pude ir disfrutando de las vistas y de la brisa del lago, pero eso sí, iba tapada hasta las orejas y no me cabían más capas de ropa.

Puerto de Copacabana

Al cabo de casi dos horas llegamos a la parte sur de la Isla del Sol, donde vive la comunidad Yumani.
Nada más bajar del barco pagamos 10 bolivianos en concepto de derecho de admisión a la comunidad, y a partir de aquí, tuve que coger aire y fuerza,  porque debíamos de subir las famosas escaleras del Inca (de más de 200 escalones) para llegar al hostal que habíamos reservado.
Di gracias en ese momento de llevar solo una pequeña mochila, pero aún así tuve que pararme varias veces en el camino porque sentía que el soroche me estaba afectando.

Llegada al puerto sur de la Isla del Sol

Las famosas escaleras del Inca

Subiendo las escaleras del Inca

Una vez instalados en el hostal, me intenté recomponer con un buen mate de coca, admirando las magnificas vistas que teníamos del lago. Pero tal como volvimos a salir del hostal, el camino hasta el pueblo seguía ascendiendo y yo empeorando de nuevo. A cada paso que daba, más presión sentía en la cabeza.
Teníamos pensado ir a ver el atardecer desde el mirador Palla Khasa, pero el camino hasta él subía mucho más, así que optamos por sentarnos en la terraza de un pequeño restaurante y ver el atardecer desde ahí. De todas formas, las vistas desde el mirador no hubiesen cambiado mucho, porque el cielo comenzó a nublarse.

Atardecer en la Isla del Sol

Estando sentados en el restaurante tomando algo, escuchamos sonidos procedentes de no muy lejos del pueblo y quisimos acercarnos a curiosear. Nos encontramos con mucha gente local vestida elegantemente bailando al son de la música, supongo que festejando también el carnaval.



Iba a oscurecer pronto y decidimos cenar en el pequeño restaurante donde un rato antes habíamos estado. El restaurante, no muy grande pronto se fue llenando. Anocheció completamente y a lo lejos se veían rayos caer. Una tormenta se acercaba.
Cené una sopa caliente de espárragos riquísima, aunque de haberme sentido mejor hubiese pedido una rica trucha del lago.
Una vez terminamos de cenar, decidimos hacer el camino de vuelta al hostal. Como el camino estaba oscuro, tuvimos que usar las linternas de nuestros móviles para ver donde pisábamos. Seguíamos viendo rayos en el cielo y las primeras gotas de lluvia empezaron a caer. Por suerte, llegamos al hostal antes de que la tromba de agua nos sorprendiera. Y así me fui a la cama, con un tremendo dolor de cabeza, pero contenta mientras escuchaba el sonido de la lluvia al caer.

Hasta poco antes del amanecer seguía lloviendo, pero luego la tormenta se disipó y los primeros rayos de sol comenzaron a aparecer en el cielo. Me asomé brevemente por el ventanal de la habitación. Me hubiese encantado contemplar el amanecer al completo, pero sentía mareo y la cabeza me seguía doliendo.

Amanecer en la Isla del Sol

Mas tarde, cuando decidimos levantarnos y bajar a desayunar, sentí unas náuseas tremendas. Afortunadamente pronto se me pasaron; desayuné y volví a recobrar fuerzas.
Decidimos entonces ir a visitar el templo del Sol, pero eso sí, tuve que tomármelo con más calma Al principio el camino fue fácil porque era hacía abajo. La subida fue un poco más dura y a cada poco tuve que ir parando para descansar, tomar aire y beber un poco de agua.

Vistas del lago

Vistas del pueblo

Visitando el Templo del Sol

Sobre el mediodía estábamos de vuelta en el hostal. Decidimos almorzar allí mismo una rica trucha, y fue aquí, en el pequeño salón del hostal, donde tuve uno de esos momentos viajeros más bonitos de todo el viaje.
En otra mesa cercana a la nuestra, había una niña de unos 5 ó 6 años. Dibujaba en su libro y de vez en cuando nos miraba, hasta que poco a poco se fue acercando a nuestra mesa. Comenzamos a hacerle preguntas pero solo respondía con un sí o no. No quiso darnos su nombre, así que le preguntamos a la señora del hostal, que obviamente guardaba un vínculo familiar con ella, y averiguamos que se llamaba Eliana.
A partir de ahí, la comenzamos a llamar por su nombre y poco a poco la conversación con ella  empezó a fluir. Le preguntábamos acerca de su vida en el lago y nosotros la escuchábamos embelesados. Cuando le contamos que en breve nos marcharíamos de nuevo a La Paz, la carita le cambió. Nos dimos cuenta de que estaba muy a gusto con nosotros y no quería que nos fuéramos y la verdad, todo sea dicho, nosotros tampoco.
No sabemos a quien le costó más decir adiós, pero en su mirada percibí unos ojitos tristes. Así que tuvimos que decirle que pronto volveríamos para visitarla.

 






Poco antes de las tres de la tarde recogimos nuestras mochilas y marchamos hacía el puerto para volver a Copacabana, y posteriormente regresar a La Paz, poniendo fin a nuestra segunda vez en el lago Titicaca.

Hasta aquí os he contado como fue mi experiencia en la Isla del Sol. Pero os tengo que decir, que a pesar de pasarlo un poco mal con el tema de la altura, merece la pena pasar como mínimo un día en este lugar. Es un sitio no con muchas cosas que visitar, pero es sin duda un lugar para hacer turismo rural, para relajarte, para admirar el paisaje que tienes ante ti, para saber como es la vida en el lago...es sobre todo un lugar para vivir sensaciones.
A la Isla del Sol puedes llegar por tu cuenta como hicimos nosotros. Pero también puedes tomar un tour desde La Paz o desde Copacabana. Incluso hay tours que incluyen visitar la Isla de la Luna.

Para terminar este post, quiero comentar que a fecha de marzo de 2019, solo pudimos estar en la parte sur de la isla. Nos hubiese encantado ver los restos arqueológicos del norte y haber recorrido la isla de norte a sur. Pero debido a los conflictos existentes entre las comunidades del centro y del norte, había un bloqueo al turismo en esa parte de la isla. A fecha de hoy, creo que esos conflictos por fin se han resuelto.

                                                                                                                             

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